domingo, 29 de noviembre de 2015

Las pestañas de la serpiente


La serpiente abandona su cubil
nada las aguas
y ya,  bajo el sol
le crecen pestañas.

Los animales han huido
menos el último hombre
quien ha olvidado
el hechizo
de sus ojos poliédricos,
quien ha olvidado el dulce sueño
De su letal veneno.

Quizás esta vez,  Dios,
no haga llover
mientras la luz del sol
dore de amarillo
las pestañas de la serpiente.

Marcelo Ocampo

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